lunes, 8 de septiembre de 2008
Power point partes de un glaciar
La formación de los glaciares

El hielo de los glaciares proviene de la compresión de la nieve por efecto de su popio peso. Para que un glaciar se genere, hace falta que la canitdad de nieve caída a lo largo del año en una determinada zona, sea mayor que la que se pierde. En efecto, para que se forme un glaciar no es solo necesario que las nevadas sean intensas sino que la temperatura media anual permita conservar la nieve caída y acumularla. Por ello, las grandes extensiones de hielo actuales solo pueden encontrarse en la Antártida o en Groenlandia. Actualmente en general, en las altas codilleras de latitudes intermedias las nevadas pueden ser abundantes en temporada invernal pero al fenómeno se sucede la fusión estival. Unicamente en las latitudes extremas, la escasa radiación social impide que la nieve desaparezca.
Cuando las precipitaciones níveas comienzas a comprimirse apenas tocan el suelo su pequeños cristales comienzan a perder sus extremidades y en contacto, unos con otros se funden liberando el aire y adquiriendo una forma granulada. A medida que se acumulan capas y capas de nieve, el peso continúa eliminando las burbujas de aire entre los cristales generando una masa compacta a partir del cual se forma el hielo del glaciar.
El glaciar en movimiento
Existen dos tipos de procesos:
El proceso de deslizamiento
Predomina en los glaciares templados, como es el caso de los glaciares patagónicos. El deslizamiento responde a la acción de la fuerza de gravedad. Pero este deslizamiento solo su produce si existe agua en la base, lo cual, en los glaciares templados sucede por una serie de causas a saber:
Porque la fusión de las capas superiores va filtrando agua hacia el fondo
Porque la base de la glaciar, al friccionar la roca determina un cierto recalentamiento que también ayuda para la fusión de pequeñas cantidades de agua.
El proceso de deformación interna
En los climas muy fríos, las temperaturas extremas impiden toda fusión y el glaciar queda fijado en la base. Opera entonces un proceso de deformación interna del hielo la cual genera, en estos casos, el movimiento.
La deformación interna es comprable al proceso que sufren algunos metales o minerales sometidos a temperaturas ligeramente inferiores a su punto de fusión a través de lo cual estos cuerpos adquieren capacidad de deformarse. En el caso del hielo, es su mismo peso el que en algunos glaciares puede llegar a ejercer una presión de hasta 650 tn por metro cuadrado. Estas tensiones llevan al glaciar a deformarse a medida que los cristales de hielo redisponen sus moléculas en capas relativamente paralelas a la superficie del glaciar deslizándose unas sobre otras. Así, el movimiento acumulado de las capas de las moléculas en el interior de cada cristal se suman a un movimiento de “patín” que conforma, en síntesis, el fenómeno de deformación, principal causante de movimiento en los glaciares de los casquetes polares (Groenlandia y Antártida) en donde las pendientes son mínimas.
La velocidad del glaciar
Tres son los factores así que condicionan la velocidad del avance del hielo:
El espesor: cuanto mayor sea el espesor de un glaciar, más rápido avanzará.
La pendiente: a mayor pendiente, mayor velocidad de desplazamiento.
La temperatura del hielo: cuanto más templado sea un glaciar, más rápidamente se fusionará por el agua circulante en su base, facilitando el deslizamiento y aumentando la velocidad.
El punto de mayor velocidad del glaciar se encuentra sobre la línea de equilibrio. Esta línea imaginaria divide la zona de acumulación (aquella en la cual la cantidad de nieve caída anualmente es mayor que la que se pierde por evaporación y fusión) que corresponde con las zonas más altas y la zona de ablación en donde la pérdida es mayor que la acumulación.
La erosión glacial
Las morrenas se pueden clasificar en:
Laterales: siendo afluentes de la morrena central
Centrales: siendo resultantes de la unión de un glaciar y sus afluentes.
Terminales: señala la posición más extrema alcanzada por el hielo y el punto en el que el mismo alcanzó a retroceder.
Las grietas
Los seracs
Cuando el lecho de un glaciar sufre una pendiente pronunciada, la velocidad puede triplicarse durante algunos metros, este repentino cambio de velocidad provoca en la superficie una serie de grietas entrecortadas y muy inclinadas que forman una compleja acumulación de bloques llamados “seracs” cuyo equilibrio es inestable. Mínimas alteraciones producidas por la erosión eólica, pluvial o climática pueden hacer estos muros de hielo se derrumben.
POWER POINT "LA IMPORTANCIA DE LOS GLACIARES"
LOS GLACIARES ESPAÑOLES
Los glaciares españoles desaparecerán en 50 años
Sólo los Pirineos conservan estas masas heladas
A. R. - Madrid - 05/09/2008
En los Pirineos sólo quedan 21 glaciares (10 en la vertiente española y 11 en la francesa) y se están fundiendo. En total son 450 hectáreas. Los más pequeños se han perdido en los últimos 15 años y la superficie de los más grandes se ha reducido en un 50% o un 60%. Y son los únicos activos que se conservan en la Península Ibérica. Pero de aquí a 2050 habrán desaparecido todos. Es la respuesta de los glaciares al cambio climático, al aumento de las temperaturas medias, recalcan los científicos de las universidades de Cantabria, Autónoma de Madrid y Valladolid que han evaluado el estado de los neveros españoles y su historia.
Entre 1880 y 1980, se perdieron casi un centenar de glaciares (al menos 94) en la Península Ibérica, concluyen los investigadores, y en las últimas dos décadas han desaparecido 17 de los restantes. Hace un siglo dejó de existir el de Sierra Nevada, que fue el más meridional de Europa durante la llamada "pequeña edad de hielo" (entre 1300 y mediados del siglo XIX), un periodo especialmente frío. La subida de la temperatura acabó con esa acumulación de nieve helada, que resistió a un clima mediterráneo gracias a su altitud, orientación y características geológicas y que quedó reducido a una pequeña masa de hielo enterrado.
La fusión de los glaciares y la elevación de las cotas de montaña nevadas año a año es conocida, por ejemplo, en los Alpes, pero no se había hecho un estudio global de los glaciares españoles, señala la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.
Durante la pequeña edad de hielo (cuyo periodo más frío se registró entre 1645 y 1710), se formaron los neveros de la península Ibérica: en Pirineos, Sierra Nevada y Picos de Europa -en cotas altas y orientados al norte-, recuerdan los científicos. El estudio se ha publicado en la revista The Holocene.
Después de los siglos del frío, empezaron a retroceder, pero el calentamiento acelerado actual es la puntilla. En los últimos cien años la temperatura media ha aumentado 0,9 grados centígrados, y el calentamiento es especialmente notable en las últimas décadas.
"Las montañas son espacios sensibles a los cambios climáticos y ambientales, y dentro de ellas, la evolución de los glaciares en respuesta a los mismos es uno de los indicadores más eficientes que pone en evidencia el calentamiento que estamos viviendo en la actualidad, en este caso, constatado en las montañas ibéricas", recalca Juan José González Trueba, de la Universidad de Cantabria.
fotos glaciar Perito Moreno
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