Un glaciar es una masa de hielo en movimiento. Como todo cuerpo en movimiento a lo largo de una pendiente, el hielo es atraído por la fuerza de gravedad. De esta forma, cuanto más pronunciada sea la pendiente más veloz será este movimiento. En este aspecto, el movimiento de un glaciar sería comprable al curso de un río, aunque en rigor, existen diferencias que obedecen a la particularidad del comportamiento del hielo las cuales analizaremos a continuación.
Existen dos tipos de procesos:
El proceso de deslizamiento
Predomina en los glaciares templados, como es el caso de los glaciares patagónicos. El deslizamiento responde a la acción de la fuerza de gravedad. Pero este deslizamiento solo su produce si existe agua en la base, lo cual, en los glaciares templados sucede por una serie de causas a saber:
Porque la fusión de las capas superiores va filtrando agua hacia el fondo
Porque la base de la glaciar, al friccionar la roca determina un cierto recalentamiento que también ayuda para la fusión de pequeñas cantidades de agua.
El proceso de deformación interna
En los climas muy fríos, las temperaturas extremas impiden toda fusión y el glaciar queda fijado en la base. Opera entonces un proceso de deformación interna del hielo la cual genera, en estos casos, el movimiento.
La deformación interna es comprable al proceso que sufren algunos metales o minerales sometidos a temperaturas ligeramente inferiores a su punto de fusión a través de lo cual estos cuerpos adquieren capacidad de deformarse. En el caso del hielo, es su mismo peso el que en algunos glaciares puede llegar a ejercer una presión de hasta 650 tn por metro cuadrado. Estas tensiones llevan al glaciar a deformarse a medida que los cristales de hielo redisponen sus moléculas en capas relativamente paralelas a la superficie del glaciar deslizándose unas sobre otras. Así, el movimiento acumulado de las capas de las moléculas en el interior de cada cristal se suman a un movimiento de “patín” que conforma, en síntesis, el fenómeno de deformación, principal causante de movimiento en los glaciares de los casquetes polares (Groenlandia y Antártida) en donde las pendientes son mínimas.